El delicado entorno
ambiental en realidad no nos parece tan frágil a simple vista: durante millones
de años nos ha impuesto su poder y hemos vislumbrado la gran capacidad de posee
tanto para destruir como para crear, para asombrar como para asustar y sin
embargo tal parece que aún no hemos caído en cuenta de que a pesar de la
majestuosidad que hemos atestiguado, en realidad nos encontramos en un medio
tan delicado como nuestras propias vidas. La arrogancia con la cual el ser
humano ha pisado por el planeta ha sido determinante: se habla de que incluso
jugamos a imitar a las entidades divinas para nuestro beneficio (premisa tal
vez válida), pero del mismo modo tenemos
la ventaja a diferencia de otros seres vivos de medir el grado de todo lo que
hacemos y del mismo modo observar todo aquello que nos rodea para explicar la
mayor pregunta de todas: porqué.
Sin embargo ya sea por ignorancia o por la
arrogancia, en nuestros días a pesar de que ya hemos atestiguado e incluso padecido a la naturaleza y su fuerza tal parece que no hemos sido
capaces de comprender su fragilidad y mucho menos de establecer un vistazo realmente
humano a todo aquello que lo compone: el ecosistema.
Si se me ocurriera hacer una comparación
pueril y absolutamente simple se me ocurriría mi propia habitación: en
apariencia es muy simple pero en realidad siempre oculto cientos de cosas en
diversos lugares y en ocasiones tal parece que estos objetos deben estar exclusivamente
en determinados sitios porque así lo exige su naturaleza, tengo una zona de
peluches donde coexisten entre si tan armoniosamente que yo si pusiera otra
cosa desentonaría absolutamente, también hay la zona de ropa que esta acomodada
de tal modo que en las mañanas pueda ponerme sin problemas de combinación
cualquier atuendo y que sin embargo si colocara o quitara algo tal vez
“acabaría” con el equilibrio, y sin mencionar el tocador donde procuro que no
haya nada que de pie a bacterias ya que ahí tengo mi sistema de tres pasos y
algodones esterilizados. Además que como tengo una ventana con mosquitero (dado
que una vez una “especie” emplumada entró a mi recámara ocasionando grandes
desastres, lo cual demuestra que los sistemas son frágiles ya que además de los
daños ocasionados, murió al chocar con mi espejo sin olvidar mis gritos al verla entrar). Lo anterior demuestra la fragilidad del
ecosistema y de los diversos grupos que se dan dependiendo de las regiones
geográficas en las cuales se encuentren y como factores atmosféricos, de suelo
y el tipo de organismo puede llegar a alterar el ecosistema. Lo cierto es que
mi casa al igual que todas, son parte del sistema de alteración de los
ecosistemas para adaptarlas a las necesidades particulares de cada especie,
desde los más ínfimos organismos hasta los más complejos, dándonos muestras de
los desastres o bienaventuranzas de los cambios. Finalmente no debemos olvidar
que tal parece que todo está en cierto equilibrio y que si llega a ser
alterado, los escenarios más probables son los siguientes: se dará un evento
pueda depurar al sistema equilibrándolo de nuevo y que tal vez surgirán nuevos eventos de nuevo equilibrio;
o el más pesimista en donde ya no habrá un revés y todo cambiará drásticamente.
Tal vez suene fatalista pero es muy cierto que si se llega a dar esa depuración la primera especie que
tal vez sufra sería la humana, sin embargo esto será para la continuidad de la
vida dentro del planeta, lo cual no es en absoluto un triste final si no una gran
oportunidad de comienzo.
Desde el punto de vista científico, el
ecosistema es el conjunto de todos los elementos que hay en un punto, este a su
vez se divide en varios sistemas que son el geográfico y el biológico, ambos
dependen del otro así como las especies que surjan en cada una de ellas. Del
mismo modo hay dos tipos de residentes: los seres bióticos o aquellos que
tienen vida y los abióticos o aquellos que si bien no tienen vida son elementos
que contribuyen a ella como las rocas o el agua y demás minerales.
Una
de las teorías sobre la creación de la vida, la denominada Físico-Química habla
de que fue la combinación de la sopa primitiva o CHONPS por sus símbolos de los
elementos Carbono, Hidrógeno, Oxígeno, Nitrógeno, Potasio y Azufre aunado a las
condiciones del joven planeta tierra hace más 4 500 millones de años cuando el
primitivo clima lleno de actividad volcánica y tectónica, con tormentas que
asesinarían a los seres vivos de nuestros días y que curiosamente sentaron las
bases de la vida. De ahí comenzó el primer ecosistema y su eventual evolución
que se dio mediante la armonía y el fortalecimiento de la especies y del mismo
modo nos dieron vida. El problema comienza cuando el sistema ecológico comienza
a cambiar drásticamente dadas las alteraciones que se han hecho en albores del
desarrollo de las civilizaciones. Sin embargo el elemento de dependencia hacia
los mismos elementos que dieron origen a la vida nunca nos han sido
indiferentes: el agua y demás elementos que contribuyen además al desarrollo
económico, como los minerales y combustibles.
Se ha desatado una gran controversia en
relación a que la destrucción y alteración del ecosistema, un elemento que nos
ha dado la vida sea destruido por quienes nos hemos beneficiados del mismo. Se
han mencionado diversas teoría algunas sumamente desalentadoras, sin embargo
con un poco de reflexión más otro tanto más de acción se puede lograr frenar el
delicado avance de la destrucción. Por ello es de suma importancia mencionar la
interdependencia de los organismos: desde los productores primarios hasta los
desintegradores y la importancia de cada uno en la naturaleza. Igualmente se
debe mencionar que así como hay co-dependencia económica entre los Estados,
existe lo mismo entre las especies como los comensales o los parásitos. Pero
sobre todo que mediante la cadena alimenticia, que en mi opinión no se limita
solamente a la alimentación, si no a la creación de energía. Esto origina
grandes beneficios por que la energía de todos los seres vivos sienta las bases
para que la vida sea complementada entre las diversas especies tanto de seres
vivos como no vivos.
Sin embargo las alteraciones que el ser
humano está propiciando más la información nos da una clarísima idea de que
estos cambios son demasiado extremos. Simplemente con la alteración de las
corrientes de agua cambia mucho el sistema de lluvias. Tal vez el derretimiento
de los polos pueda explicar aquello. Del mismo modo al tener una capa de ozono
más débil no solamente entra más radiación, si
no que el proceso de fotosíntesis y putrefacción se alteran, acarreando
consecuencias a largo plazo, alterando los suelos, si lo vemos a nivel
económico el “bendito” petróleo es origen de un largo periodo de descomposición
de los seres vivos e irónicamente su mal uso ha ocasionado el grandes desastres
ecológicos desde derrames hasta la industria irresponsable en su emisión de
gases y desperdicios.
Una vez que una persona ha comprendido la
fragilidad de los ecosistemas es muy comprensible la razón y la ansiedad que
surgen a partir de ello. Se repara en cuánto daño se ha hecho y se sigue
haciendo, pero sobre todo cómo las sociedades “civilizadas” han dañado al
entorno, el problema se está haciendo irreversible más esto no significa que
haya desesperanza, si no la oportunidad que se puede dar para beneficio del
planeta y por lo tanto de nosotros mismos. Si una persona es sanamente egoísta
pensará en algo para su beneficio y del ajeno porque sabe que si el otro está
en situación similar pero no en gran desventaja, es menos probables que haya
algún daño entre ambos y tal vez se unan en crear algo que beneficie al medio
ambiente y crear conciencia entre los demás. Este es un escenario ideal más no
imposible. Solamente hay que crear las bases para que sea posible y relacionar
al bienestar social con un medio ambiente saludable y más aún promoverlo entre
las clases menos favorecidas, de este modo serán los primeros en ver el desarrollo
económico y social con un respeto adicional a los ecosistemas.
Manos a la obra para hacer un cambio =D



